Al final nos pareció mejor opción ir a Beniatjar, pues aunque era más dura, teníamos menos probabilidades de mojarnos y para allí que nos fuimos, llegamos sobre las 7:15h, aparcamos al lado de la fuente y nos preparamos. El cielo estaba oscuro y no se veían estrellas, soplaba un viento moderado y la temperatura era ideal. Con la luz del frontal comenzamos camino de les Fontetes un área recreativa con mesas y fuente, pronto nos quitamos el cortaviento, el cielo empezaba a iluminarse muy despacio, las nubes no dejaban que el sol reflejase su luz, el valle permanecía dormido, apenas el sonido del aire y algún pajarillo madrugador se hacían oír, también algún que otro disparo de cazador, vaya yo creía que éramos los únicos locos.
La subida ya la conocíamos, teníamos en mente que no iba a ser un paseo, al saber de la dureza de la ruta, las vistas que veíamos al mirar atrás y ver como los rayos del sol luchaban por hacerse un hueco, nos hacía olvidar el cansancio en estas primeras rampas. Llegamos a les Fontetes, un pequeño respiro y a continuar, el aire ya empezaba a ser molesto, las nubes iban y venían, pero no se apreciaba amenaza de llover, sin darnos apenas cuenta estábamos en la casa forestal de Les Planises, ahora seguimos por pista, pasamos la barrera que no permite pasar a los coches y unos centenares de metros más adelante nos desviamos por la izquierda, a partir de aquí era nuevo para los dos, una fuerte pendiente cimentada que nos hizo inclinarnos hacia delante y subir muy poco a poco hasta el collado donde salían dos sendas a la derecha y también hay un indicador “Les Marjaletes “, vimos como el sol intentaba salir, la estampa era muy chula, las nubes con reflejos dorados una pasada.
La senda es bastante estrecha y algún tramo muy vertical hay
que ir con cuidado por los resbalones, a veces no esta muy definida, nosotros
casi al final, nos subimos hacia las rocas y luego nos tocó bajar con alguna
trepadita, no se si se ira mejor más abajo o fuimos por donde tocaba, el caso
es que llegamos a una senda mas pisada que nos llevó a los pies de la gran
subida, la desconocida, la temida, la gratificante, hay para todos los gustos
como veis, cada uno la disfruta de una manera, pero lo que si que teníamos
claro los dos es que no iba a ser un paseo.
El desnivel es bastante grande, no hay zigzag, se
sube a piñón un paso otro y otro, clavando los palos, tomando impulso, sabes
que tienes que subir, te vas dosificando, paras cuando quieres, te das la
vuelta y miras allá a lo lejos por donde has empezado y te dices bueno ya
tenemos un trocito, miras hacia arriba y ves un collado y te lo pones como meta
en este tramo, ya quieres llegar para ver lo que te espera detrás. Trozos de
pedrera que no te hacen ir seguro, te resbalas, luchas por dar otro paso, ya
queda menos para el collado pensaba y por fin llegamos, bebimos un poco de agua
y teníamos en frente la canal, una senda que se perdía entre arbustos y nuestra
siguiente meta otro collado. La vista del pantano de Beniarres y del valle nos
deleitó unos minutos hasta que retomamos la marcha, esta vez la senda en suave
pendiente nos acercó a la pedrera, intentamos huir de ella y fuimos subiendo
por una senda por la derecha, que en muchas ocasiones nos devolvía a la pedrera
pero nosotros cabezones huíamos. Hubo un momento que el aire era tan fuerte que
cuando levantabas el pie para avanzar te empujaba hacia delante y te ayudaba a
subir, mi hermana también lo había notado, menos mal que no nos daba de cara.
El tramo final de esta segunda subida es muy pero que muy
vertical y con lo que ya llevas encima se te hace pesado y por fin el collado,
ya creía que estaríamos arriba pero no, aun quedaba una tercera subida esta era
un juguete comparado con las otras, vimos a gente arriba y para allí que nos
fuimos, las fuerzas ya eran escasas, pero lo más fuerte ya había pasado. Llegamos
al collado donde esta la higuera dentro de unas ruinas, nos salieron al paso
los pajarillos a la espera de alguna miga de pan, se nota que están
acostumbrados, ya veíamos el pico y en un ultimo esfuerzo llegamos a el, el
viento seguía soplando, nos resguardamos en unas rocas y almorzamos.
El cielo iba empeorando, las nubes ya no parecían tan inofensivas,
pasamos por la nevera, y seguimos bajando, ya veíamos la senda por donde iríamos,
unas ruinas, y un campo de almendros en flor nos esperaban al fondo. Llegamos a
la pista, y nos dirigimos hacia la izquierda para enlazar con la senda que habíamos
visto desde arriba, llegamos a las ruinas y a partir de aquí, empezamos a
acelerar el paso, mirábamos atrás y se veía una nube fea muy fea, llegamos a
enlazar con la senda que habíamos tomado a primera hora para subir y notamos
gotas finísimas en la cara, o que horror me vino a la mente una ruta que hice
con José Manuel por Chera que nos pasó algo parecido, aceleramos aun más el
paso y llegamos al coche, uf que poco ha faltado nos decíamos mutuamente,
regresamos a casa lloviendo.
PD. Gracias a Pablo por el blog tan maravilloso que tiene,
con su crónica y el servicio que nos hace al poder disponer de sus trak.
Una ruta cañera, de habilidad ya que no es fácil bajar por
algunos tramos, de esfuerzo, por lo vertical de la subida, de gratitud ya que
cuando llegas arriba te sientes bien, satisfecho y si el viento te ayuda, el
tiempo te respeta y todo sale como lo esperabas que más quieres.
2 comentarios:
Enhorabuena Kiquet, veo que ya vuelves a las andadas. Me alegro. Le tenias ganas a esa subida desde que la viste y a la mínima oportunidad has ido a por ella. Menos mal que el tiempo os dejó disfrutarla y no se os complicó con lluvia. A ver si nos vemos pronto.
Un saludo a los dos,
Pablo.
Una de las rutas más bonitas que conozco,me alegro que esta vez no hubiera ningún contratiempo e hicierais cima.
Un abrazo!!!
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