En segundo lugar dar las gracias a Miguel por hacer de coche de apoyo y a mi hermana Carmen K por sacrificar parte de la ruta para trasladar mi coche al final del recorrido y no tener que ir a buscarlo, también a Pablo por los apoyos técnicos con los mapas y guías y finalmente a todo el grupo.


Os voy a intentar describir un poco lo que ha sido la ruta. Y empezare con unas palabras que solía decir nuestro gran amigo Manolo Cerda, “pero si aun no han puesto las calles” refiriéndose a la hora tan tempran




Nosotros comenzamos a las 8:00 caminando por una carretera y sorprendidos de los chalecitos que por allí veíamos, creíamos que por estos lugares no habría, pero hasta un coche se nos cruzó. Al poco la abandonamos y fuimos adentrándonos en un paisaje de ensueño, la senda no tenía desperdicio, aunque íbamos subiendo, la sensación de cansancio apenas se notaba. Llegamos al primer collado y los ojos no sabían hacia donde mirar, recordamos nuestra primera visita al Port, hicimos algunas fotos mientras nos reagrupábamos aunque íbamos bastante juntos. A partir de aquí empezamos a encontrarnos solos, los chalecitos habían quedado atrás y el agradable canto de los pájaros nos acompañaba. Se estaba haciendo hora de almorzar cuando pasamos por la cueva del Vidre, pero no nos gusto el sitio, no habían buenas vista y decidimos buscar otro sitio y lo encontramos un poco mas adelante, un sitio excelente con unas vistas impresionantes y la compañía de unos buitres que sobrevolaban por encima de nosotros.



Una vez terminado el almuerzo continuamos la ruta por una pista que desmerecía un poco todo lo que habíamos experimentado anteriormente, aunque sirvió para ir conversando unos con otros. Pasamos por la font de la Langosta donde cargamos agua, y por les Casetes Velles. Más adelante dejamos la pista y comenzamos otra senda que pasa por unos refugios libres “Mas del Flares” y volví a sentir la tranquilidad y la admiración por estos preciosos parajes. Este tramos es bastante largo y la senda transcurre por entre boix que la cierran en algunos tramos, también se acerca a unos balcones desde donde las vistas impresionan. Llegamos a otra pista y cuando llevábamos justo la mitad del recorrido total nos encontramos con Carmen K y Miguel como os lo he contado al principio y todos juntos nos dirigimos al refugio Ferrera donde había aparcado Miguel el coche, llegamos a la 1:00 y como era pronto para comer, nos bebimos unas cervecitas frescas y comimos unos frutos secos, nos despedimos de Miguel y con el coche nos esperaría en Fredes para comer todos juntos.


Este tramo transcurre por una senda hermosa también, entre pinos y alguna pequeña pedrera, el cielo empezaba a empeorar incluso cayeron algunas gotas a escasos 100m del pueblo, Miguel salió también a nuestro encuentro y todos juntos llegamos a Fredes. Al pasar por el restaurante, el olor a carne asada nos abrió el apetito, pero nosotros teníamos nuestros bocatas, nuestras cervecita, botella de vino y cafetito en el coche. Buscamos un sitio donde nos resguardáramos de la lluvia por si acaso pero no hizo falta, ya no llovió más.
Una vez tomado el café emprendimos nuestro ultimo tramo, unos cuantos Km. hasta el Boixar donde Miguel estaría esperándonos.
Este tramo fue más alegre ya que estábamos muy cerca del final de la ruta y nuestro primer objetivo se estaba haciendo realidad, una travesía de 32km muy agradables y con un día fabuloso, nuestro primer tramo del GR7 esta aventura que hoy he comenzado con unos buenos compañeros.